Un grupo de expertos cuestiona el rigor de los estudios que auguran dificultades severas para sostener el sistema público.
El Gobierno central ha abierto la caja de los truenos con su propuesta de retrasar la edad de jubilación desde los 65 años actuales hasta los 67 al asegurar que la crisis económica y el envejecimiento de la población ?cada vez aumenta más la proporción de jubilados mientras se reduce la de trabajadores en activo? ponen en peligro la sostenibilidad del actual sistema de la Seguridad Social. Las administraciones públicas europeas, incluida la española, deben enfrentarse al problema y los ciudadanos estar informados para tomar sus propias decisiones y adaptarse a los cambios. Ahora bien, ¿son viables las pensiones? No todos los expertos en la materia están de acuerdo con la citada propuesta para retirarse del mercado laboral.
La iniciativa del Ejecutivo de Zapatero viene avalada por directrices de la Comisión Europea (CE) o del Banco de España, y está avalada de lleno por la patronal CEOE. Los dirigentes empresariales califican de ´´muy positiva´´ la medida aprobada por el Ejecutivo de cara a poder recortar el gasto público. En opinión de la CEOE, el ´´elevado déficit y el aumento exponencial de la deuda pública de la economía española hace imprescindible hacer todos los esfuerzos para encauzar las finanzas hacia la senda sostenible´´.
El director general del Instituto de Estudios Económicos (IEE), Juan Iranzo, va más allá y sostiene que es necesaria una reforma de las pensiones y defiende que la edad de jubilación se retrase hasta los 70 años; si bien reconoce que debe realizarse de manera serena y poniendo de manifiesto que ´´ahora no hay problema con las pensiones´´. Y recuerda que el debate abierto con la propuesta del Gobierno de España de retrasar la edad de jubilación legal de los 65 a los 67 años tiene que circunscribirse, además, en una reforma más amplia de la sanidad y del gasto público corriente.
Pero no todos los expertos piensan lo mismo. ´´Existen graves errores metodológicos hechos por los economistas liberales en sus diagnósticos del colapso de las pensiones´´, advierte el catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra Vicenç Navarro en un reciente artículo. ´´No es cierto que el ciudadano español medio viva cuatro años más ahora que hace cinco lustros´´, explica el citado profesor. Lo que ha estado ocurriendo en España (y en Europa) es que la mortalidad infantil ha ido disminuyendo de una manera muy marcada, con lo cual la esperanza de vida ha ido aumentando, pasando de los 76 a los 80 años.
´´Ello no quiere decir, como habitualmente se asume, que el ciudadanos español medio viva cuatro años más ahora que hace veinticinco años´´, insiste. La mortalidad por cada grupo ha ido descendiendo (incluyendo entre los ancianos), pero los años de vida que el ciudadanos medio ahora no es de cuatro años más que en 1980. Así, calcular las pensiones con base en esta lectura errónea de datos ´´penaliza a la población, pues asume que le gente vive más años de lo que en realidad vive´´, añade Navarro.
Otro error frecuente consiste en malinterpretar el significado de promedio, pues la longevidad según el nivel de rentas son enormes, ya que los más ricos se mueren diez años más tarde que los pobres. Un trabajador no cualificado en paro durante más de cinco años tiene, a los 60 años, el nivel de salud que un banquero posee a los 70. Este último sobrevivirá al primero alrededor de una década. En su opinión, ´´parece profundamente injusto pedirle al primero que continúe trabajando dos años más, y algunos piden cinco, para pagar las pensiones del segundo, que le sobrevivirá diez años. La insensibilidad hacia esta realidad mostrada por estos informes es abrumadora, por lo que retrasar la edad de jubilación a toda la población trabajadora, sin más, es una medida que perjudica a las clases populares para beneficiar a las de mayores rentas que viven más año´´, sostiene este catedrático de la Pompeu Fabra.
El tercer argumento que recuerda el profesor Navarro para oponerse de plano a la jubilación a los 67 años es el ´´error de otro argumento alarmista: que el crecimiento del porcentaje del PIB gastado en pensiones es excesivo´´, según advierte un estudio de la Comisión Europea. El Ejecutivo de la UE insiste en que el porcentaje del PIB en pensiones subirá del 8,4% en el año 2007 a un 15,1% del PIB en el año 2060. Sin embargo, esa proyección parece ignorar el impacto del crecimiento de la productividad sobre la renta, que generará más recursos que hoy en día. Hace medio siglo España dedicaba a las pensiones sólo un 3% de la renta. Hoy en día es de un 8%, más del doble que medio siglo antes, y la sociedad tiene más fondos para los no pensionistas de los que había entonces, aún cuando el porcentaje del PIB en pensiones es mucho mayor ahora que entonces.
Otra de las proyecciones más utilizadas es la de la evolución de la pirámide demográfica, indicando que el porcentaje de ancianos está creciendo muy rápidamente, ignorando que en aquellos países que financian las pensiones a base de cotizaciones y no a través del Presupuesto General del Estado (es el caso de España) el punto clave no es el número de jóvenes y adultos por anciano, sino el número de cotizantes y la cantidad que cada beneficiario cotiza.
A la vista de la situación, Navarro aboga por fórmulas de flexibilización de la edad de jubilación, permitiendo que aquellas personas que desearan jubilarse más tarde pudieran hacerlo. El retiro laboral debería ser un derecho, no una obligación. También es partidario de prohibir, como se ha hecho en varios países, la prejubilación utilizada por el mundo empresarial para realizar cambios en sus plantillas. Esta práctica penaliza el sistema de la Seguridad Social y al prejubilado, pues éste recibe una pensión menor. Y afirma que el Estado debería aumentar su aportación a las prestaciones tal como hacen otros países.
Fuente: Faro de Vigo